Este 2025 en Pixtor dimos vida a un pequeño cortometraje de Halloween ambientado en nuestra propia oficina. La historia: un asesino suelto acaba con los directivos Hugo y Óscar, siete compañeros desaparecen y todos son envenenados a través del café. Solo Michelle, la protagonista, sobrevive… hasta descubrir al asesino y convertirse también en víctima. ¿El motivo? Nadie lo sabe, y esa es precisamente la esencia del misterio.

El café, ícono del buen godín, se volvió el detonante del horror: un gesto cotidiano convertido en trampa.
El corto evita la sangre explícita y apuesta por la tensión ambiental, los sonidos, una fotografía fría contrastada, y una cafetera totalmente envenenada.


Las pistas ocultas en los pósters
Cada miembro del equipo aparece en fotografías estilo póster, con miradas ambiguas y objetos que parecen insignificantes… hasta que se observan con atención.
Quienes analicen bien encontrarán pistas visuales que apuntan a la identidad del asesino: la mano que sostiene la taza, un reflejo incorrecto, una sombra fuera de lugar.
El juego está en mirar dos veces. El culpable está ahí, a plena vista











